Cada amanecer es un comenzar
y cada despertar una realidad.
Él cierra los ojos
mirando en su interior,
soñando con un uevo día
pero que en realidad
es un día más.
En su rostro angélical,
el paso de la vida,
lo a marcado con la desolada pobreza.
la marginación y el olvido
ha arañado a su dulce corazón.
de sus ojos,
lágrimas de cristales
veras caer
y de su boca
un grito mortal escucharas;
por que él solo quiere
un par de oídos que lo escuchen,
un par de brazos que lo abracen,
una mano que estreche la suya
y un ser
que simplemente lo tenga presente.... |